Estados Unidos no frena la tala de árboles y ahora intimida con carros blindados en territorio mexicano

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SEMANARIO ABC, TIJUANA, BC MEXICO

POR LA NUEVA TIJUANA

La obsesión de Trump por un muro trans-fronterizo, comienza a tomar forma en Tijuana, e igual, podemos testificar, que los daños medio-ambientales no se han hecho esperar en la escena y al parecer, con la permisiva complacencia del PATAS o KIKO, los constructores o más bien los destructores están tumbando todos los arboles del lado mexicano, algunos de ellos muy desarrollados, más altos que los postes eléctricos convencionales, con el ignominioso propósito de frenar –según Donald Trump- la incursión tanto migratoria ilegal, como el tráfico de drogas, a zonas de enorme consumo en US.

El día de ayer, camiones no identificados, pero presumiblemente norte-americanos de origen, comenzaron o reanudaron la tala (arbitraria) sobre diferentes puntos de la Avenida Internacional, esto en la orilla en que está ubicado el muro actual del país vecino.

No les importó el peligro que corrían los vehículos circulando en el área mexicana y al momento de desprender con retro-excavadoras las raíces de los árboles en mención; algunos vehículos transitando fueron impactados por ramas desprendidas, sin que, los causantes hayan detenido su trabajo u asumido su responsabilidad legal en el hecho.

La pregunta/s vienen a ser: ¿Cómo pueden estas personas operar con tanta ilegalidad en territorio mexicano y el ayuntamiento local mirar hacia otro lado, mientras la soberanía es puesta en juego?

Estas oscuridades administrativas requieren de juicios del fuero común o político. Ya que, no es posible hacerse el bobo cuando esto sucede en tu patria y más que nada en tu propio patio nativo. A que juegan también los gringos con tanto abuso alevoso y sistemático. ¿Acaso planean extender su muro hasta la orilla de la carretera, usurpando así, territorio de indudable propiedad mexicana?

Desde otro ángulo, podemos observar el menoscabo y menosprecio hacia la soberanía mexicana, cuando los policías locales, casi suplicaban que detuviesen su acción ilícita de tumbar los árboles sin que se les hiciese caso alguno, lo cual nos hace presumir que la bi-nacionalidad ha sido parcializada, a favor de intereses de naturaleza personal y del ámbito panista…

Fue tanta la falta de patriotismo y auto-estima por parte de los policías que, ellos mismos detuvieron el tráfico para que los violadores del eco-sistema y depredadores, continuasen trabajando en territorio mexicano.

Y de pilón no había señalamientos adecuados para una vialidad tan frecuentada, pues esta labor depredativa, implica caída de árboles y uso de cadenas, sin duda, peligros súbitos para los que circulan la vía.

¿Hacia dónde vamos, cuando permitimos que vulneren nuestro territorio nativo de esta manera?

Deberíamos tomar en cuenta que, Tijuana no es pródiga en vegetación, de que, cada árbol es un bronquio, un pequeño pulmón que por carencia de áreas verdes debemos preservar. Esto debido a que no existen campañas de arborización y si existen, no vemos acción al respecto. Aun así, “las autoridades” brillan por su falta de coraje y su ceguera voluntaria que es indicador de arreglos extraoficiales muy convenientes…

Momentos después, cuando los policías eunucos se ausentaron por falta de mordida. Llego a la escena un ciudadano digno y en un ataque de justo nacionalismo mexicano, hizo que los depredadores ecológicos frenasen su destructiva labor de tumbar árboles en tierra netamente mexicana, cuando es bien sabido que, si lo haces al frente de tu propia casa, debes notificar a la policía.

Pues bien, este enardecido mexicano de cepa, se enfrentó a los extranjeros y arengó en la red, a proteger México de los invasores, así como hacen ellos con nuestros conciudadanos en territorio gringo, cuando llegan a trabajar de obreros, y a empujar más la economía estadounidense con tesón, pero mano de obra mal pagada.

Sin duda este hombre, realizo lo que los policías ni las autoridades municipales pudieron o quisieron hacer ante tal clase de abuso. Todos los que estaban en la escena del crimen ecológico se replegaron y fueron a recluir a sus vehículos, pues este Alfa mexicano se indignó al máximo con el abuso evidente del que fue testigo.

Tal vez a esta hora, esos inmorales continúen trabajando de nuevo en el asesinato de árboles, pero que se den cuentas hoy, que la ciudadanía tijuanense esta enfurecida por esa ruin acción de clara violación de soberanía y el crimen ecológico y territorial que implica. Todo ello, ante la vista y paciencia de una administración deplorable, decadente y sustituible.

¿Quieren reivindicarse Estado y Municipio? Atiendan sus deberes, no sus intereses. Pero como no es posible. Sepan que su fin como administradores deshonestos de Tijuana, ha llegado a su fin. Ya no hay reversa…

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